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Helados a la carta para el distribuidor
Ice Cream Factory transforma la planta de Avidesa para entrar en el mercado sin marca

Las nuevas instalaciones en Alzira han requerido una inversión adicional de 19 millones de euros sobre los 24 millones de euros pagados a Nestlé

Helados Avidesa, Helados Miko, Helados Camy, Helados Nestlé... Guillermo Lamsfus, de 57 años, ha gestionado para otros la producción de una amplia gama de marcas. Hasta que surgió una ocasión, compró a Nestlé -su último empleador- la fábrica de Alzira y hoy produce helados sin marca. Ice Cream Factory Comaker (ICFC) tiene una estrategia: "La marca de nuestros clientes es nuestro único negocio".

El mercado de Ice Cream Factory Comaker (ICFC), explica Guillermo Lamsfus, son las grandes cadenas de distribución, "las mal llamadas líneas blancas", un mercado "creciente" que mueve 1.000 millones de litros de helado al año en toda Europa.

La fábrica que el valenciano Luis Suñer levantó en Alzira, a 50 kilómetros de Valencia, hace 40 años, al amparo de la marca Avidesa, cambió de dueño en 1991. El grupo vasco Conelsa asumió el control. Lamsfus fue trasladado desde Vitoria, donde trabajaba para Conelsa, para reflotar la factoría e implantar la marca Miko.

Apenas tres años después, Camy, una marca del grupo multinacional suizo Nestlé, se hizo cargo de Avidesa y de Conelsa. Nestlé una vez más recurrió a Lamsfus y le encomendó la fusión de las marcas Camy y Miko.

Unos años más tarde, en 2001, Nestlé decidió aglutinar sus helados bajo su propia marca original. Helados Nestlé, sin embargo, disponía de una capacidad de producción excesiva en España tras absorber todas las grandes marcas nacionales y decidió desprenderse de la factoría de Alzira, tal vez la más obsoleta.

Los terrenos de la fábrica lindan con el casco urbano de Alzira. Una operación especulativa parecía una salida fácil. Pero Lamsfus decidió apostar por su experiencia. Este vasco de apellido alemán llegó a un acuerdo con la multinacional suiza para quedarse con la fábrica. Hace dos años, en febrero de 2003, Lamsfus se presentó ante los tres centenares largos de trabajadores de la histórica plantilla de Avidesa que temían por su futuro para explicarles que tenía un plan. Y lo está ejecutando.

Ice Cream Factory Comaker, empresa constituida en diciembre de 2002 y liderada por Lamsfus, compró la factoría a Nestlé por 24 millones de euros y ha invertido, hasta la fecha, otros 19 millones de euros en nuevas instalaciones para levantar una de las fábricas de helados más modernas de Europa. Aprovecha gran parte de la antigua fábrica, sobre todo la maquinaria, donde la nueva inversión apenas representa tres millones de euros. La factoría es capaz de producir hasta 100 millones de litros de helado al año.

Lamsfus pidió una auditoría de sus instalaciones a EFSIS, la agencia de certificación más considerada en el sector alimentario, y diseñó su factoría para lograr la máxima nota. Los procesos de producción responden a los máximos controles de calidad y permiten seguir al milímetro la trazabilidad de los ingredientes. "ICFC tiene 10 sobre 10 en la certificación de EFSIS", dice Guillermo Lamsfus, "un pasaporte de entrada muy importante".

Compromiso de compra

El acuerdo de compra a Nestlé incluía el compromiso de la multinacional de adquirir 14 millones de litros de helado al año a ICFC durante seis años a "un precio de cesión" que ha garantizado la actividad de la fábrica durante toda su reconversión y cubre parte del pago acordado.

La nueva factoría de Ice Cream Factory Comaker, inaugurada hace unos días, estima una producción de 30 millones de litros en 2005. La mitad pequeña para Nestlé. La mitad grande para Dia, Eroski, Alcampo o Caprabo, en España; Carrefour, en España y Francia; Tesco, en el Reino Unido; o Jeronimo Martins, en Portugal.


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