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Los helados y los niños

El helado es un producto de gran aceptación por parte de los niños.
La presencia de leche es el principal argumento para integrar los helados
en la alimentación de los niños.

Contribución de los helados en la alimentación de los niños:

1. El valor calórico de los helados los convierte en alimentos de valor energético moderado. Sin embargo, el aporte energético de un helado puede ser menos significativo en un niño que en un adulto, debido a que en la niñez hay gran demanda de energía para hacer frente ya no sólo al crecimiento, sino a la actividad física propia de este periodo.

2. El helado puede ser un vehículo adecuado para proporcionar una parte significativa de las proteínas que requieren los niños. Además, las proteínas de los helados, debido a que son exclusivamente de origen lácteo, son de buena calidad nutricional.

3. 100 g. de helado cubrirían las necesidades totales de aminoácidos esenciales en los niños.

4. El contenido de proteínas y su riqueza en aminoácidos esenciales son una de las características nutricionales de los helados que permiten separarlos del concepto de golosina, tradicionalmente asociado a productos con escaso valor nutritivo.

5. Los helados que contienen leche son una posible alternativa para contribuir al aporte alimentario de calcio.

6. Respecto a las vitaminas, el aporte más destacable de los helados de base láctea es la vitamina B2. El consumo de 100g. de helado puede llegar a cubrir aproximadamente entre un 7 y un 13% de la CDR de esta vitamina en los niños.

7. Una porción de 50 g. de helado sería, desde el punto de vista nutricional, fácil de integrar en la alimentación de los niños.

El helado como postre:

1. Los helados se pueden integrar como postre de las comidas, alternándolos con el consumo de frutas, siempre y cuando en la misma comida o en la distribución de las comidas del día se incluyan las raciones necesarias de vegetales. Es decir, los helados no pueden sustituir a las frutas nutricionalmente, pero pueden ser una buena alternativa de postre si en el primer plato o en el segundo predomina la presencia de vegetales.

2. Tanto en términos de raciones como por 100 g. de producto, los helados ocupan una posición intermedia en cuanto a valor calórico entre los productos lácteos considerados y los dos productos que se han tomado como ejemplo de lo que supone el consumo de productos de pastelería. Si se atiende a la comparativa en raciones, se observa que el aporte energético de los helados está más cercano a la de los otros productos lácteos que al de los pasteles.

3. Los helados crema, aún siendo los de mayor valor energético, aportan por ración entre la mitad y una tercera parte de las calorías que proporcionan los pasteles.

4. El consumo de un helado de leche no supone un aporte extra de grasa importante al compararlo con el resto de los productos de base láctea considerados.

5. En comparación con los pasteles, éstos además de tener más hidratos de carbono complejos, contienen también más azúcares que los helados.

6. Respecto a las proteínas, al ser de origen lácteo son de mejor calidad nutricional que las presentes en los productos de pastelería, en los que las proteínas proceden mayoritariamente de las harinas incluidas en su formulación.

7. Otro de los valores positivos de los helados, desde un punto de vista nutricional, es su bajo contenido en sodio.

8. Los helados pueden ser un buen complemento para un menú que contenga pocas grasas y un contenido energético moderado. Además, es recomendable que, si el helado sustituye a la fruta como postre, se trate de compensar la ingesta de fibra y vitaminas en el resto de la comida.

9. Con respecto a los productos de bollería, los helados presentan valores superiores de densidad nutricional para el calcio y las proteínas.

El helado como merienda:

1. Una merienda debería aportar en torno al 15% de la cantidad diaria recomendada de energía. 100 g. de helado aportarían aproximadamente el 50% de la energía asignada a esta ingesta.

2. Los helados de base láctea, además de energía, aportan otros nutrientes por lo que, dejando de lado todos los helados de base láctea pueden formar parte de la merienda, dejando un margen variable de calorías que puede completarse idealmente con la ingesta de alguna fruta.

3. En comparación con otras meriendas habituales, los helados se muestran como los menos calóricos de todos los productos e, igualmente, el contenido en gramos/100 g. de grasas en los tres tipos de helados es, en general, inferior el del resto de los productos de bollería y galletería.

4. En relación con el calcio, los helados de base láctea, junto con los bocadillos que incorporan queso, son los productos que contienen un mayor porcentaje de este elemento.

5. Si nos fijamos en las raciones de consumo de los distintos tipos de merienda, los helados de leche son siempre los productos que aportan el menor valor energético.

6. El consumo de un helado supone un menor aporte de grasa que el de un vaso de leche con galletas o magdalenas o de una ensaimada o que la aportada por la mayoría de los bocadillos considerados.

7. Los helados, en comparación con las otras meriendas, aportan menos glúcidos totales.

8. El contenido en calcio de los helados supera ampliamente al de la bollería, además de ser un calcio que el organismo puede aprovechar mejor.


Fuente: Asociación Española de Fabricantes de Helado