Vía delivery: El helado artesanal sigue llegando en grande a casa.

Las apps de delivery permiten al negocio del helado alegrarnos la vida en casa.

Ya sean las heladerías del barrio que nos acompañan de toda la vida, o enormes cadenas de éxito pujante y meteórico; todas tienen un patrón común que se ha acentuado por nuestra nueva vida como ermitaños: Las presentaciones para llevar.

Cualquier paseo por la calle nos dejaba ver a un pequeño ejército de clientes buscando la satisfacción de un buen postre a diario. Entre sus visitas nunca faltaban los establecimientos de helado artesanal, y en sus manos era común ver las barquillas o cucuruchos cargados de chocolate y frutos del bosque, dulce de leche, menta y mil otras variedades.

Esta delicia nos seduce tanto en las exhibidoras de las tiendas así como desde nuestras pantallas. No es un concepto nuevo, pero las apps de delivery han permitido al negocio del helado tener nuevos medios para seguir alegrándonos la vida, en presentaciones cómodas que ya conocemos.

Un helado en local... y en casa

Los prácticos receptáculos permiten que la orden sobreviva a la travesía del delivery. Las presentaciones van desde pequeñas porciones de dos bolas clásicas de helado, hasta el heroico kilo. Parece que nada creará distancia entre nosotros y un buen helado, en especial en grandes cantidades.

Incluso con una situación tan delicada como la que nos ha obligado a quedarnos en casa, los 4 colosos del delivery (PedidosYa, Glovo, Uber Eats, Rappi) proporcionan la logística necesaria para que las heladerías sigan conectadas a sus ávidos comensales en todo el mundo.

El clima, las presentaciones más comunes y los gustos de cada región afectan el consumo.

Los clientes contentos en las calles han sido reemplazados por un colorido desfile de empleados de delivery que recorre las ciudades de todo el mundo. Y muchos (muchos) de ellos transportan helado.

¡Hoy hay 2×1! A los chicos les fue bien en el cole, hay que premiarlos. ¡Hay envío gratis! Nos llegará en menos de 30 minutos, dice la app (Y le creemos). Si comemos este finde nada más no pasa nada, con una rutina de ejercicio nos bajamos todas esas calorías. ¡Tengo 2 semanas sin probar un bocado de chocolate! Y tienen chocolate con almendras ¡esas son buenas para el cerebro!

Razones para recompensarnos con cantidades preocupantes de helado no faltan. Y más cuando estamos preparados para pasar un rato en familia o con amigos. ¿Pero qué tan común es solicitar esos 1.000 gramos de dulzura?

Al usar la poderosa herramienta Google Trends, nos daremos cuenta que las mágicas palabras de ‘helado por kilo’ o ‘helado kilo’ son bastante habituales a lo largo del año. Tanto en español como en portugués.

Al comparar con otros términos de búsqueda (consultando por otros tipos de presentaciones) podemos notar que existe preferencia por el kilogramo de helado. Nos inclinamos a pensar que es conveniente para los clientes comprar por cantidades grandes para compartir con sus familias o amigos. Aun así, nadie te impide comerte un kilo de helado solo, no dejes que nadie (ni siquiera nosotros) te detengamos. 


En Argentina y en Brasil; dos gigantes en America Latina, estas palabras claves resuenan todo el año; mientras que otros términos de búsqueda como ‘medio kilo’ o de presentaciones más pequeñas no arrojan resultados relevantes.

Por supuesto, un vistazo a través de los recursos otorgados por Google, no son suficientes para poder hablar con absoluta certeza. Los patrones de consumo de Argentina y México, por ejemplo, tienen diferencias bastante importantes. El clima, las presentaciones más comunes y el paladar varían, y afectan el consumo de una u otra manera. Luego está claro, la pequeña sorpresa microscópica que nos tomó desprevenidos este 2020.

Es posible también que una mirada más juiciosa y detallada en las estadísticas de cada app de pedidos podamos tener una comprensión más completa respecto a patrones de consumo y las preferencias de los clientes. Especialmente con el ‘quédate en casa’ acompañando cada orden de pedido.

Sin embargo no se puede negar que a pesar de todos los cambios que vivimos en estos meses, las heladerías artesanales han podido proveernos y mantenernos contentos a cabalidad. Ya sea que tras un corto periodo de adaptación mediante alianza con las apps de delivery o formando su propio sistema de envío a domicilio; los establecimientos de helado tradicional o artesanal hayan logrado mantener su relación con los clientes de manera satisfactoria. Ciertamente, los retos del presente parecen dar lugar a muchas oportunidades en el futuro.

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